sábado, 30 de enero de 2016
LAS HERENCIAS MISERABLES
domingo, 30 de agosto de 2015
KOTOSH Y JAVIER PULGAR VIDAL
KOTOSH Y JAVIER PULGAR VIDAL (*)
La trascendencia de Kotosh es
innegable, pero el papel de su artífice es ignorado por la historia oficial.
Espulgando estudios y testimonios, hallamos el vínculo del Dr. Pulgar
Vidal con su ubicación y conocimiento. Su afán en el quehacer humano,
surge desde sus primeros años universitarios, cuando conforma la “Oficina de
Orientaciones”, con el fin de guiar y reclutar estudiantes para la
Universidad Católica del Perú; en 1932 le nombran profesor Auxiliar de
Filosofía de la Religión, al año siguiente Auxiliar de la cátedra de Geografía.
La incorporación a la plana académica, fue a pedido expreso del rector y los
profesores.
En 1934 con ánimos
de explorador, “recorre el valle de Huánuco, encontrando al oeste de la
ciudad, en la margen derecha del rio Higueras (Mito), montículos de piedras y
restos de cerámica”; había descubierto las ruinas de kotosh.
Describió los pormenores del hallazgo y recogió cuatro kilos de material
arqueológico, que fueron llevados a Lima y entregados al Dr. Julio C. Tello;
luego de analizar las muestras, el sabio mostro gran interés y programaron
viajar a Huánuco. Llegaron en mayo de 1935, recorrieron diversas zonas
arqueológicas, estudiando el pasado y recibiendo enseñanzas, del quien el Dr.
Javier Pulgar Vidal consideró su maestro.
Irrumpen su fructífera actividad
científica y académica, cuando por razones políticas sale exiliado a Colombia
en 1948. La sapiencia del Dr. Pulgar Vidal, permite rápida identificación y
reconocimiento del pueblo colombiano, pero su preocupación por el Perú y cariño
a su tierra siguen latente. En 1954 se desarrollaba en Brasil, el
“Congreso Interamericano de Arqueología de San Paulo”, para el que prepara
y remite su ponencia “Los 21 Cotosh o Cotos”; la condición de
asilado impedía su presencia física. El evento es trascendente, porque avivo
el interés de los japoneses ahí presentes, para que años más tarde vinieran a
realizar las exploraciones, auspiciados por la Universidad de Tokio.
La relación kotosh-Pulga
Vidal y la cultura autóctona es perenne, sin él (Javier Pulgar Vidal) no
recordaríamos a Tello ni la llegada de los japoneses. Orientó desde su cátedra
de Geografía y Arqueología en la Universidad Católica, luego en la Universidad
Mayor de San Marcos, al estudio y la investigación de nuestro patrimonio
cultural. Nos resulta extraño, la elocuente omisión de su nombre en el “Museo
de Sitio de Kotosh”, que a diario visitan personas de diversas edades y
nacionalidades y no resaltamos la labor de este huanuqueño; como diría un gran
político y compañero de Javier refiriéndose a Túpac Amaru: “Es
preferible ver olvidado su nombre ahora –que ya resurgirá un día como bandera
iluminada de rebelión- a ver honrado en épocas como ésta”. El Dr.
Javier Samuel Pulgar Vidal, es el maestro que descubrió el Perú.
Entorno a la disputa generado
estos días en defensa de Kotosh, se evidencia falta de conciencia de la
población y la distinta valoración de cultura; nuestras autoridades es el
reflejo de esa realidad. No podemos construir identidad si desconocemos la
historia, ahí el problema y la causa de la crisis. Las decisiones autoritarias
siempre terminan mal, degeneran la sociedad y retrasan el desarrollo; no es lo
mismo cultura y moda, espectáculo. Superemos ya, el lastre de la década del
noventa, con quebrantamiento de normas, predominio de la ideología combi,
cultura chicha. Eduquemos a la población en cultura y valores democráticos y el
pasado milenario será motivo de orgullo y unión de todos.
Por: Isaac
Laurencio Boza
Publicado
en el diario Ahora
(*). Escrito en razón a la expedición de la Ordenanza N° 03-2012-MPHCO por el alcalde Jesús “Koko” Giles.
sábado, 8 de noviembre de 2014
MEMORIAL DE HUANUCO
MEMORIAL DE HUANUCO
En la vida de los hombres y la historia de los pueblos, hay iconos en los proceso de su formación, así como el nacimiento de un ser, los pueblos han descubierto en sus vicisitudes, el momento histórico de su parto. En Huánuco, han relevado el momento de su fundación española, hecho un 15 de agosto de 1539 por el capitán Gómez de Alvarado y Contreras, y que hoy, 475 años después, clama la historia su rencuentro, a vivificar su espíritu y encontrar la senda de su destino.
La historia nos confronta, ¿Cuál es nuestra real identidad?. A decir de Juan Ponce Vidal, “Huánuco es la capital de la historia del Perú” y la afirmación del maestro, nos retrotrae la figura del Hombre de Lauricocha, el enigma de Kotosh, la majestuosidad de Wanuko Marka, solo por citar algunos vestigios. En cuanto a los símbolos que algunos exhiben con fruición, tenemos un difuso significado de la bandera, igual que la patentidad del escudo, ¿Pillco es el nombre de un ave o una planta que abundaba en este valle?.
La afición a las celebraciones de nuestras autoridades es tragicómico, ahora mas con la campaña electoral, exhalan su patriotismo, el amor al no sé qué. Doble festejo vimos los últimos años, competencia de celebración entre gobierno regional y municipal, sus ferias y fiestas chicha priman, la revalorización de nuestro pasado quedan, en trago y diversión apuestan su “futuro político”. Celebración por celebración, celebramos la Revolución huanuqueña de 1812 y nos preparamos para el bicentenario de nuestra independencia, también la fundación española de Huánuco, ¿Qué pensaría nuestro guerrero Illathupa?.
Huánuco es más, preferido por la providencia, cuenta con 6 de las 8 regiones naturales que propician la diversificación en la producción, ahí está su flora y fauna, en espera la mano generosa del hombre. En su exuberante geografía existen ingentes recursos, resaltando el hídrico que, como ningún otro, contamos con 3 cuencas, el Huallaga, Marañón y Pachitea. Acaso no es para enorgullecerse y con justa razón, es considerado ciudad de la primavera y del mejor clima del mundo.
En prospectiva hay nuevos retos que afrontar, pongamos mas luces en el camino. Ayer nos separaba la precaria vialidad y comunicación, hoy es más trágico, hay descomunión con las autoridades, extraños al sentimiento de la población. Encontrar la senda, bajo la inspiración de precursora, del ilustre José Varallanos, el magnánimo Carlos Showing Ferrari, el sabio Pulgar Vidal, y porque no Roel Tarazona Padilla, que por desgracia nos dejó, la figura viviente del Padre Oswaldo Rodríguez Martínez y tantos otros que amantes de su pueblo.
sábado, 29 de octubre de 2011
Inclusión: un concepto y un proyecto en proceso
Profesor del Departamento de Economía de la PUCP
El término “inclusión” en el ámbito de la política social se contrapone al de “exclusión social”. En su origen, europeo, y en términos generales, se trata de una exclusión respecto de las actividades normales de la sociedad. La política social debe incluir, integrar o reintegrar a quienes no participan en ellas. Hoy el concepto adquiere nuevas connotaciones, especialmente en países subdesarrollados. Recojamos del libro Defining Poverty in the Developing World, editado por la Prof. Stewart y otras, algunos aspectos de esta propuesta para ver la problemática social.
Un origen europeo
La primera utilización de “exclusión social” parece ser la de Lenoir en 1974 y adquiere importancia porque se enfrenta a las dificultades por las que pasa el sistema de bienestar europeo y a la insuficiencia y precariedad del empleo, generalmente asociadas a las reformas neoliberales y a la globalización.
La exclusión se ha definido en documentos oficiales europeos “en relación con los derechos sociales de los ciudadanos... a ciertos niveles básicos de vida y a la participación en las principales oportunidades sociales y ocupacionales de la sociedad.”
La exclusión lo es, pues, respecto a actividades y estándares considerados valiosos y normales. Los excluidos en esta perspectiva son minorías.
¿Qué aportó?
Hay muchos enfoques sobre la pobreza en los países. ¿Qué aportó el enfoque de la exclusión? En primer lugar, concibe la pobreza en términos más amplios que el poder adquisitivo de las familias. En esto se parece a varios otros.
En segundo lugar, en vez de enfocar el problema en términos individuales o de hogares aislados se interesa en las relaciones sociales de las que está excluida la gente. Ser excluido de esas relaciones es lo que genera carencias y vulnerabilidad en rubros como alimentación, salud, etc.
Esto ya sugiere un tercer punto, y es que las personas o grupos son incluidos o excluidos de una sociedad particular. Podrían no serlo en otra con distintos valores y estándares. En cuarto lugar, sin descuidar los resultados, el mayor interés está en los procesos que explican esas carencias.
El énfasis en los procesos proviene de que el enfoque de la exclusión social polemiza con el enfoque monetario, en cuanto este se suele concentrar en elevar el nivel de ingresos de grupos específicos, focalizados, sin interesarse mucho en los mecanismos y relaciones sociales que ‘dieron lugar a’ y reproducen la pobreza. Para el enfoque monetario actual gran parte de la responsabilidad reside en las carencias materiales y morales de los propios pobres, no del lugar que ocupan en la sociedad.
En países subdesarrollados
Se puede entender entonces que en países subdesarrollados resulta problemático concebir la exclusión social a la manera europea. Para empezar, los excluidos del sistema de bienestar y del empleo adecuado no son minorías. Las familias minoritarias actualmente incluidas en lo que hay de “sistema de bienestar” son muy pocas y no pueden cargar con todo el costo de la inclusión.
De ahí la importancia para ese fin de las rentas provenientes de la explotación de los recursos naturales. Pero, además, se proponen a menudo otros criterios para establecer en qué y a quiénes se incluye. En países con alta incidencia de pobreza estarían socialmente excluidos, por ejemplo, quienes no alcancen desempeños mínimos relativos a la salud, nutrición y educación.
Este enfoque converge así con el de las “capacidades” o el de “necesidades básicas” o el de “derechos”. Los que excluyen serían, entre otros, los que pagan bajos salarios, capturan grandes beneficios de la intermediación comercial y financiera, impiden la entrada de nuevos competidores, evaden el pago de impuestos o desvían el gasto público a fines menos urgentes.
Miradas al Perú desde la exclusión
El enfoque no es nuevo entre nosotros. En 1996, Figueroa, Altamirano y Sulmont publicaron un libro, Exclusión social y desigualdad en el Perú (Lima: OIT). Para ellos: “El concepto de exclusión social se refiere a la acción y efecto de impedir la participación de ciertos grupos sociales en aspectos considerados como valiosos de la vida colectiva”. Y añadían: “La exclusión social es el reverso de la integración social”.
En ese libro se concentran en la relación entre exclusión y desigualdad. Para los autores, convenía añadir a la exclusión económica (del mercado de trabajo, de crédito y de seguros) y política (derechos de propiedad o salud, educación y justicia) la exclusión cultural (manejo del idioma, alfabetismo y escolaridad, adhesión a ciertos valores, discriminaciones). La población en el Ande y en la Amazonía estaba masivamente excluida según los tres criterios simultáneamente.
Hacia adelante
Hay hoy en el mundo un gran miedo a institucionalizar lo que favorece a los pobres asalariados, independientes, ciudadanos en general. La inclusión generará resistencia porque, para que haya sitio digno para todos en el Perú, debe transformar tanto la parte incluida como la excluida de la sociedad, así como sus relaciones.
Si bien felizmente hay fuertes procesos de inclusión en curso, hay también procesos de exclusión que son estructurales. Por ello, potenciar los primeros, por ejemplo, la atención institucionalizada y universal a la salud, y revertir los segundos, como por ejemplo la desigual calidad de la enseñanza básica, están ya, felizmente, en la agenda pública. El proyecto y el concepto se retroalimentan.
Fuente: La República (11/09/2011)
miércoles, 22 de octubre de 2008
LOS SIMBOLOS PATRIOS
Celebrando un año más de nuestra independencia, exalta nuestro patriotismo y orgullo por nuestros símbolos, pero con un sinsabor y entusiasmos disparejos. Unos repensando en el país, en su crecimiento y en el avance que no se percibe con la misma intensidad en la población, otros festejando la vorágine económica reflejada en el incremento de sus caudales. No hay un sentimiento ni festejo unísono.
La patética escena que hemos podido apreciar, por el “dizque” maltrato a la bandera nacional, refleja el desequilibrado sentimiento patriótico en nuestros ciudadanos y dirigentes. La cucufateria y el escandalete priman y no la razón ni las causas misma del problema. Sin justificar la actitud de la vedet y cantante, tenemos que entender los diversos estilos de manifestar el cariño a los símbolos, sin imponer una forma de respeto que solo a unos les parece adecuado.
Es innegable que todos tenemos el deber de respetar, honrar y defender a nuestros símbolos; pero antes reconocerlo e identificarnos con su historia, ya que ensalzará nuestro espíritu. No es una afrenta manifestar, que en nuestro país falta aun reconstruir el verdadero valor de nuestra simbología, por lo que es natural comprender que no podemos pedir igual sentimiento a quienes ignoran su significado, desconocen la historia o considerar igual trato a lo que no nos sentimos identificados con ello.
No hay reglas definidas para calificar el respeto a nuestros símbolos, más aun cuando la historia nos muestra la contrariedad del significado. Por elemental conocimiento de nuestra historia, advertimos nuestro grandioso y milenario pasado, construido en el fragor de la lucha de nuestros héroes y en razón a ello, subvierte nuestro espíritu y colma de coraje, el continuar escuchando y cantando las notas falsificadas del himno nacional. Las letras oficiales no se ciñen a la verdad histórica del Perú; como tampoco, aceptaremos ser gobernados por la seuda constitución, símbolo del fraude y la corrupción. Somos consientes que estas cosas están mal, pero nadie tiene el coraje de hacer un alto a estos hechos de ignominia.
Para respetar y honrar a nuestros símbolos, debemos conocerla, identificarnos y sentirnos orgullosos. La fuente inspiradora representa la constitución; pero una constitución legitima, que encause bienestar y justicia para todos. ¡Eso es nuestro gran problema!. La “constitución” de 1993, ¿garantiza el crecimiento y la redistribución equitativa, la defensa irrestricta de los derechos humanos, la transparencia y lucha frontal contra la corrupción, el equilibrio de poderes y la adecuada representatividad, privilegia la identidad y respecto a nuestros recursos, etc.?. Evidentemente no. No era el ideal de sus mentores, como tampoco, es un referente para construir la cultura cívica en nuestros jóvenes.
La constitución es la suprema ley de nuestra patria. Es como el árbol frondoso en el que bajo su sombra los ciudadanos, vamos a vivir y soñar tranquilos. Representa la visión de país y la misión que los mandantes y mandados debemos cumplir. Es el instrumento para planificar nuestro desarrollo, reconociendo nuestra historia y revalorando sus recursos. Es el paradigma de la legalidad y de la justicia, la enseña de ciudadanía, al que debemos prodigarle nuestro más acendrado cariño.
Claro que, en la celebración de estas fiestas patrias hay sentimientos encontrados. La indecisión de enmendar estos hechos dificulta nuestro desarrollo, que si bien no es prioridad en la población, mancilla nuestro patriotismo. Añoramos un país superior para todos, con justicia social y redistribución, pero ello jamás será posible, mientras mantengamos vigente el documento de 1993, que privilegia el patrioterismo postizo y es el mensaje de los malhechores que lo diseñaron.
Isaac Laurencio Boza
E-mail: islwboza@hotmail.com
Blog: http://ilaurencioboza.blogspot.com
lunes, 30 de junio de 2008
RESTAURAR LA VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1979
EN LA MISMA LÍNEA:
RESTAURAR LA VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1979
martes, 24 de junio de 2008
LA EDUCACION FRACCIONADA
La educación, la tradición, la ignorancia, la propaganda, etc., reducen a una mera ilusión la supuesta libertad consciente del votante.
M. Seoane
En consecuencia, requerimos reconstruir el fraccionado interés, respondiendo las interrogantes, ¿El Estado esta cumpliendo el rol primigenio que le corresponde? ¿Los responsables de las instituciones involucradas en su conducción son conscientes su misión? ¿Los gobiernos intermedios muestran interés real en su mejoramiento? ¿Los medios de comunicación son consientes de su contribución en la despauperización? ¿La sociedad civil somos consientes de la anárquica situación y en que contribuimos a su solución?.
Nadie puede negar que la educación descendido en calidad y el magisterio en refugio de interesados en un empleo rápido y seguro. No era la vocación que los llamaba engrosar las filas de la carrera magisterial, sino el “último recurso” en sus aspiraciones y, sumado a los privilegios que gozaban e iban incrementándose. Se impulsó la universalización de la enseñanza, principalmente la primaria, pero perdimos en calidad profesional del docente, al no existir un criterio sano y razones técnicas para la selección y nombramiento. Corresponde enmendar los errores, acabando con los obstáculos y privilegios que retrasan el desarrollo. No puede ser posible, que la enseñanza sea complementaria en las actividades del docente, utilizándolo solo como relleno en sus horas libres, perjudicando a los jóvenes en su proceso de aprendizaje, además de su perdida de tiempo y economía.
Aparece el inusitado interés en la educación, solo en determinadas épocas del año, cuando deciden efectuar cambios al disconforme sistema. Saltan los grupos retrógrados que ven afectados sus privilegios y, pretenden que la educación siga como está, olvidándose el derecho de las mayorías y principalmente los jóvenes a recibir una educación de calidad. Su visión oblicua de la realidad no les advierte los cambios dinámicos que la sociedad a traviesa y vivimos la era de la globalización, en la sociedad del conocimiento y la competencia, donde es primordial desarrollar capacidades. En vez de ser actor social del cambio, guía de la juventud y hacedor de profesionales competentes y probos, cumplen la función turbadora de resistencia al cambio.
Revaluando sus componentes, concluimos que no es solo cuestión de sueldos y de mayor presupuesto para que la educación mejore, sino recuperar el interés y su importancia que hemos dejado de lado. Acaso no es verdad, que a los alumnos de antaño se les impartía una mejor educación y los maestros eran más respetados y respetables. No eran muchos y había en contados lugares, casi solo en capitales de distritos, pero nuestra sociedad era superior en respeto y práctica de valores. No existía la corrupción que hoy lacera nuestra sociedad y que es una consecuencia de nuestra mala formación. No era pues, el dinero que guiaba su accionar a los maestros de antaño, sino su noble vocación y el compromiso con la sociedad, sin problematizarse por infraestructura, capacitación ni materiales de enseñanza.
Somos consientes del déficit educativo y, que todo no solo es responsabilidad de un grupo o institución, hay niveles de responsabilidad. Asumamos nuestro compromiso, trabajando denodadamente desde la función o cargo que nos corresponde, articulando esfuerzos con la mayor concordia y decisión. Dejemos de mirar de reojo el problema, concentrémonos y afrontemos la atroz realidad con la necesaria y efectiva intervención de la autoridad local. Ya no seremos mas, presa fácil de ideologías desfasadas “ni conejillo de indias” de mercaderes de la política que encuentran en la democracia un instrumento para saciar sus ambiciones económicas.
Es necesario considerar también, que una de las consecuencias de nuestra malograda educación, es la migración y el centralismo; los padres de familia velando por la superación y mejor educación de sus hijos y la perdida de confianza en su profesor(a) de su localidad, los envían lejos de sus centros poblados, creyendo que la educación es mejor en las ciudades. Pero esto, no solo pasa en la mentalidad de nuestros pobladores, sino también de los maestros, que saben bien como es la enseñanza que ellos imparten, despachan primero a sus hijos, no solo a la capital sino que son el principal abastecedor de alumnos de los colegios particulares. En esta grisácea situación, los que más pierden son los niños y jóvenes por la desintegración familiar que ocasiona.
Revestir esta caótica realidad es tarea de todos. No dejar que la enseñanza se convierta en instrumento de lucro para sus promotores, tampoco aceptar la monserga de cualquier acto de mejoramiento o cambio es privatizar. Lo que corresponde es articular esfuerzos, para disminuir las diferencias entre colegios estatales y particulares, de las zonas rurales y urbanas. Logrando con ello, acabar con la exclusión y aumentar la eficiencia en todos los niveles desde el inicial hasta el universitario.
La población en general, principalmente los pobres son los que sustentan con gran sacrificio el funcionamiento del Estado, les corresponde a sus empleados o servidores públicos mayor consideración. La educación debe ser un estandarte, tanto del gobierno nacional, regional y local. Es imprescindible actuar hoy, mañana será tarde y como dice las letras de una hermosa canción, cuál va ser el porvenir de las generaciones venideras, si de herencia lo dejamos la ignorancia y la pobreza. Es hora de actuar.
Isaac Laurencio Boza
E mail: islwboza@hotmail.com
Blog: http://ilaurencioboza.blogspot.com

